Boeing de American Airlines que se dirigía a París aterriza de emergencia en Miami por problemas técnicos

Incidente American Airlines

El viernes pasado ocurrió un incidente de avión en Estados Unidos que involucró un Boeing 787 de la aerolínea estadounidense American Airlines el cual se dirigía hacia París y tuvo que aterrizar de emergencia en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA por sus siglas en inglés).

Al momento de aterrizar ese 28 de marzo en la noche ya en la pista se encontraban desplegados todos los equipos de emergencia listos para actuar. Andy y Fran Katz eran dos residentes Deerfield Beach que viajaban en ese vuelo y fueron testigos de esos minutos de tensión.


A los Katz y demás pasajeros se les comunicó una vez que llegaron a tierra que la aerolínea había gestionado un avión de recambio para que continuasen su ruta hacia la capital francesa lo antes posible, sin embargo, después que subieron a la segunda aeronave a las 9:00 pm no se percataron que las adversidades apenas comenzaban.

Durante las próximas cuatro horas, la pareja recibió seis mensajes automáticos en sus teléfonos, informando que la partida se posponía repetidamente sin ofrecer ninguna razón, ni por mensaje de texto ni por la tripulación.

Aproximadamente a la 1 a.m.  el capitán comunicó que continuaban los inconvenientes con el sistema de navegación digital de la aeronave y que la tripulación había llegado al máximo de horas laborables permitidas por la ley.

Los viajeros finalmente salieron del avión tras haber estado mucho tiempo a la espera, sin haber recibido comida alguna, con apenas una pequeña botella de agua cada uno. En el caso de los Katz recibieron un vale de hotel después de transitar por varios mostradores en el aeropuerto, gracias también a la intervención de un supervisor puesto que un empleado en principio les negó la elegibilidad teniendo en cuenta que eran residentes de Broward.

Sobre las 2:00 am la pareja se logró hospedar en el Hotel Element Miami International Airport mientras los mensajes electrónicos de American Airlines invadían sus teléfonos, lo cual llamó la atención de Andy. «En este punto, la computadora solo está escupiendo cosas», dijo exhausto.


Su tiempo de reposo fue muy breve, dado que debieron comunicarse con los establecimientos europeos donde habían realizado reservas para notificarles sobre su atraso. Sumado a su tensión, el hotel, colmado de visitantes que participaban en el festival de música electrónica Ultra en Miami, implementó una rigurosa norma de check-out a las doce del mediodía.

Los Katz tienen 73 años y habían rentado un hotel de lujo en la hermosa ciudad de París como parte de sus vacaciones. Media hora después que la aeronave despegó el capitán anunció que la puerta del tren de aterrizaje no cerró completamente lo que obligaría que el Boeing 787-8 Dreamliner, registrado como N871AY regresara a MIA.

El avión tuvo un aterrizaje complicado, rebotando dos veces antes de tocar firmemente la pista. A pesar del aterrizaje turbulento, no hubo heridos entre los pasajeros. «Todos estaban bien. El capitán fue muy profesional al hablar con nosotros; estuvo muy tranquilo durante todo el descenso» dijo Andy quien agregó que después de aterrizar los pasajeros agradecieron la maniobra con los merecidos aplausos a la tripulación.

Al día siguiente cuando la pareja regresó al aeropuerto después de descansar decidieron utilizar sus vales de comida los cuales resultaron casi insuficientes ya que cada uno tenía un valor de 24 dólares y el almuerzo costó 49 dólares entre propina y los impuestos, de acuerdo con el menú en línea.

Una vez que estaban en el segundo vuelo después de tantos avatares el capitán anunciaba que no podían despegar puesto que la computadora de navegación no funcionaba, lo cual levantó las sospechas de los pasajeros de que estaban en el mismo avión del cual bajaron anteriormente por fallos.

Alejandra Kalik, de 59 años y médica de Tampa estaba entre las personas en el avión y dijo que habían llamado a mantenimiento. «Me desconcierta cómo sacan un avión sin estar completamente revisado y hacen que la gente lo aborde para un vuelo a través del océano. Y realmente no tenían información para nosotros», criticó Andy con razón.

Un asistente de vuelo reconoció que estaban tratando de solucionar el mismo problema del avión anterior, según manifestó un pasajero.

De regreso en la sala de embarque, los viajeros aumentaron su inquietud a medida que pasaban las horas esperando, con el avión aún detenido en la pista. American Airlines siguió enviando mensajes automáticos a través de teléfonos. Veinticuatro horas luego de la hora de salida que se había previsto, los pasajeros continuaban sin poder modificar sus itinerarios ni obtener sus pertenencias. «Nos dijeron que, si salíamos del avión, no tendríamos acceso a nuestras maletas», dijo Katz.

La circunstancia dio un giro poco antes de las 10 PM. El sábado, los viajeros finalmente obtuvieron autorización para bajar del avión, reprogramar sus vuelos y recoger sus maletas. No obstante, el equipo de la aerolínea señaló que, si llevaban a cabo estas acciones, sus asientos quedarían en riesgo si el avión lograba despegar finalmente.

La doctora Kalik tomó un breve descanso para almorzar y de paso caminar un poco. «Regresé a la puerta y me encontré con el caos y la gente gritando a los agentes. Los agentes de la puerta de embarque no dieron ninguna información sobre si el vuelo iba a salir o se iba a cancelar», explicó la galena quien aclaró que posteriormente llegaron al menos 10 oficiales de la Oficina del Alguacil teniendo en cuenta que la tensión aumentó entre los clientes afectados, llegando a existir varios casos en que la propia doctora temió por su seguridad.

Tiempo más tarde, agotados por tanta algarabía los Katz y desilusionados por los procedimientos de la aerolínea según Andy decidieron pedir sus reembolsos y su equipaje lo cual tomó otro tiempo de espera. Tres días después que llegaron a su casa fue que recibieron sus pertenencias. El vuelo que se dirigía a París llegó a salir el sábado en la madrugada, pero los Katz no estuvieron en el mismo. La doctora aclaró que el capitán había dicho que despegarían sin que la computadora funcionase porque podría controlar la situación manualmente.

«Nuestro equipo se está comunicando de manera proactiva con los clientes para disculparse por su experiencia y los inconvenientes causados por un problema mecánico. En American Airlines, la seguridad de nuestros clientes está en el centro de cada decisión que tomamos», dijo en un comunicado al Miami Herald la portavoz de la aerolínea Amanda Maldonado.

Agregó además que la intensión de la compañía es velar por que los pasajeros tengan un viaje rápido y seguro, por lo que lamenta no poder haber cumplido esa meta en ese momento. Enfatizó que la empresa entregó millas a los clientes que resultaron afectados como acto de buena fe.


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