En una noticia de gran relevancia, este jueves 27 de febrero, salió desde Miami el primer vuelo de deportación desde que la administración de Donald Trump asumió el poder en Estados Unidos. Este vuelo, que transportó a 104 cubanos de regreso a su país, marca un hito importante en las políticas migratorias del actual gobierno estadounidense.
El régimen de Cuba emitió un comunicado oficial informando sobre la llegada de estos migrantes irregulares. El vuelo aterrizó en el Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana, y de los 104 deportados, 84 eran hombres, 19 mujeres y un menor. Es importante señalar que uno de los deportados fue arrestado al llegar a Cuba por presuntos delitos cometidos antes de abandonar Cuba, y dos más fueron detenidos por haber abandonado el país ilegalmente mientras se encontraban en libertad condicional.
Este vuelo de deportación se produce en el contexto de un aumento de las redadas en Estados Unidos, donde varios cubanos han sido arrestados, incluso durante visitas rutinarias a la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS). Se espera que, a medida que avance el año, estos vuelos de deportación se incrementen.
El comunicado del régimen cubano también menciona que esta devolución forma parte de los acuerdos migratorios bilaterales entre Estados Unidos y Cuba. Desde el 23 de enero, se han registrado 11 devoluciones desde distintos países de la región, sumando un total de 296 personas deportadas.
Una diferencia notable entre la administración Trump y la de Biden en cuanto a las deportaciones es el número de migrantes enviados de regreso. En la administración Biden, los vuelos de deportación rara vez pasaban de 30 personas, mientras que este primer vuelo de Trump incluyó a 104 deportados, lo que indica un cambio significativo en la política migratoria.
Cuba es clasificada por el Departamento de Estado de EE. UU. como un país que no colabora en la aceptación de sus nacionales deportados, lo que complica el proceso de deportación. Las autoridades estadounidenses deben esperar la autorización de Cuba para realizar estas deportaciones, lo que puede alargar el tiempo de espera para muchos migrantes.
Donald Trump ha expresado su deseo de que todos los países, incluyendo Cuba, acepten rápidamente a sus deportados, advirtiendo que de no hacerlo, podrían enfrentar consecuencias. Este mensaje se ha hecho evidente a través de las presiones ejercidas sobre Colombia y Venezuela en situaciones similares.